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sábado, 28 de marzo de 2015

Tiempo de Reflexión Semana santa (como ser un hijo de Dios)

¿Cómo puedo ser un hijo de Dios?




Pregunta: "¿Cómo puedo ser un hijo de Dios?"
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Respuesta:
“Mas a todos los que le recibieron (a Jesús), a los que creen en Su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12).

“Debes nacer de nuevo”

Cuando Jesús fue visitado por el líder religioso Nicodemo, Él no le aseguró el cielo de inmediato. En vez de ello, Cristo dijo, “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.” (Juan 3:3).

Cuando una persona nace físicamente, hereda la naturaleza de pecado como resultado de la desobediencia de Adán en el Jardín del Edén. Nadie tiene que enseñar a un niño a mentir. Él por naturaleza sigue sus propios deseos erróneos, que lo conducen a pecados tales como mentir, robar y odiar. En lugar de ser un hijo de Dios, él es un hijo de ira y desobediencia.

“Y Él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.” (Efesios 2:1-3).

Como hijos de ira, merecemos estar separados de Dios en el infierno. Afortunadamente, el pasaje continúa, “Pero Dios, que es rico en misericordia, por Su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos).” (Efesios 2:4-5)

¿Cómo somos vivificados con Cristo / nacidos de nuevo / hechos hijos de Dios? ¡Debemos recibir a Jesús!

“Recibir a Jesús”

“Mas a todos los que le recibieron (a Jesús), a los que creen en Su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” (Juan 1:12)

Este pasaje explica claramente cómo convertirnos en hijos de Dios. Debemos recibir a Jesús mediante la fe en Él. ¿Qué debemos creer acerca de Jesús?

Primero, debemos reconocer que Jesús es el eterno Hijo de Dios quien se hizo hombre. Nació de la virgen María, por el poder del Espíritu Santo. Jesús no heredó la naturaleza pecaminosa de Adán. Por esto, Él es llamado el segundo Adán (1 Corintios 15:22). Mientras que la desobediencia de Adán trajo la maldición del pecado sobre el mundo, la vida perfecta de Jesucristo puede cubrir nuestras vidas pecaminosas. Nuestra respuesta a esto debe ser de arrepentimiento (volvernos del pecado), confiando en que Su vida perfecta nos purifica.

Segundo, debemos tener fe en Jesús como nuestro Salvador. El plan de Dios era sacrificar a Su perfecto Hijo en la cruz, para pagar el castigo que merecemos por nuestros pecados: la muerte. La muerte de Cristo libra del castigo y del poder del pecado a aquellos que lo reciben.

Finalmente, debemos seguir a Jesús como nuestro Señor. Después de que Cristo resucitó victorioso sobre el pecado y la muerte, Dios le confirió toda autoridad (Efesios 1:20-23). Jesús guía a aquellos que lo reciben; pero Él juzgará a todos los que lo rechacen (Hechos 10:42).

Por la gracia que Dios nos da de arrepentirnos y tener fe en el Salvador y Señor, nacemos de nuevo a una vida nueva como hijos de Dios. Solo aquellos que reciben a Jesús – no los que apenas saben de Él, sino los que confían en Él para salvación, se someten a Él como su Amo y Señor, y lo aman como el supremo tesoro – son hechos hijos de Dios.

“Llegar a ser un hijo de Dios”

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en Su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” (Juan 1:12-13)

Así como no tuvimos participación alguna en nuestro nacimiento natural, tampoco podemos lograr nuestro nacimiento dentro de la familia de Dios, por medio de buenas obras o invocando la fe surgida de nosotros. Como lo dicen los versos antes mencionados, Dios es el único que “tiene el derecho” de acuerdo a su misericordiosa voluntad. “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios.” (1 Juan 3:1). Por eso, el hijo de Dios no tiene nada de que enorgullecerse, sino solo gloriarse en el Señor (Efesios 2:8-9).

Un hijo crece para parecerse a sus padres. De manera similar, Dios quiere que Sus hijos se vuelvan más y más como Jesucristo. Aunque solo en el cielo podremos ser perfectos, un hijo de Dios no pecará habitualmente y sin arrepentirse. “Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como Él es justo. El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.” (1 Juan 3:7-10).

No nos equivoquemos; un hijo de Dios no puede ser “repudiado” por pecar. Pero alguien que “practica” el pecado (por ej. que consistentemente disfruta el pecar sin hacer caso de seguir a Cristo y Su Palabra), revela que nunca ha nacido de nuevo. Jesús dice de tal gente, “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer.” (Juan 8:44). Por otra parte, a los hijos de Dios ya no les atrae la gratificación del pecado; sino el deseo de conocer, amar, y glorificar a su Padre.

La recompensa de ser hechos hijos de Dios es inmensurable. Como hijos de Dios, formamos parte de Su familia (la iglesia), tenemos prometido un hogar en el cielo, y nos es dado el derecho de aproximarnos a Dios en oración como nuestro Padre (Efesios 2:19;1 Pedro 1:3-6;Romanos 8:15).

Responde al llamado de Dios a arrepentirte del pecado y a creer en Cristo. ¡Conviértete en un hijo de Dios hoy mismo!

¿Ha hecho usted una decisión por Cristo, por lo que ha leído aquí? Si es así, por favor oprima la tecla “¡He aceptado a Cristo hoy!”

¿Quieres ser Hijo de Dios?
Juan 1:11-13
Rev. Natividad Fermín
Pastor Iglesia Nuevo Día, Rochester, NY
Introducción
La tradición de nuestros padres nos ha enseñado que todas las personas somos hijas de Dios. Y todos nosotros creemos que esto es cierto con mucha sinceridad. Sin embargo, la Biblia nos habla de criaturas de Dios y de hijos de Dios. Dios se relaciona con el universo como su creador y como tal otorga a sus criaturas cierta bendición limitada. Pero existe un acercamiento muy notable entre El y las personas que creen en su existencia y le entregan sus vidas. Con ellas Dios se relaciona como su Padre y las llama sus hijos.
  • ¿Te consideras tú una criatura o un hijo de Dios?
  • ¿Quién es una criatura de Dios?
Una criatura es toda aquella persona, animal o cosa creada por Dios, las cuales no tienen ningún tipo de relación espiritual con su hacedor. Es más, Dios mismo identifica al hombre pecador como "criatura perversa". Fíjense lo que dice la Biblia: "He aquí. solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones" (Eclasiastés 7:29). E "hijos del diablo". Así dijo Jesús: "Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer" (Juan 8:44).
¿Ha abandonado Dios a sus criaturas totalmente? ¿Es injusto con ellas?
Definitivamente, no. Dios mantiene una relación natural con toda la creación, especialmente con el hombre. De una u otra forma nos beneficia y nos protege a todos por igual. El "hace salir su sol sobre malos y buenos, y hace llover sobre justos e injustos" (Mateo 5:45).
Escriba cinco beneficios que la humanidad recibe de Dios diariamente.
¿Son salvas las personas que solamente se relacionan con Dios como sus criaturas?
Concluyentemente, no. Para ser salvo se necesita entrar en una relación Padre-hijo con Dios. En una familia sólo los hijos legítimos heredan a sus padres. Los hijos ilegítimos heredan si son reconocidos como legítimos. Jesucristo es el Hijo legítimo de Dios. El es el heredero, nosotros somos simples criaturas. Para convertirnos en herederos de la salvación necesitamos ser adoptados por el Padre y, precisamente, eso es lo que El quiere hacer.
Comenten por algunos minutos acerca del significado de la palabra Adopción.
¿Alguno de ustedes han sido adoptados o han adoptado a alguien?
¿A alguno de ustedes le gustaría ser adoptado por Dios?
¿Cómo puede una persona pecadora llegar a ser hija de Dios?
Leamos el siguiente texto bíblico:
"A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. 
Mas a todos los que le recibieron, a los 
que creen en su nombre, les dio potestad 
de ser hechos hijos de Dios; 
los cuales no son engendrados de san- 
gre, ni de voluntad de carne, ni de volun- 
tad de varón sino de Dios" San Juan 1:11-13

El versículo once nos dice que Dios le dio la oportunidad a los hombres de llegar a ser hijos suyos y no simples criaturas. Pero los hombres rechazaron esta gran oferta. Sin embargo, de acuerdo al versículo doce, hubieron quienes no rechazaron este regalo de Dios, llegando a ser así, hijos de Dios.
¿Cuál es la oferta de Dios mediante la cual que las personas pueden llegar a ser hijas legítimas de Dios? 
Que creamos en su Hijo, Jesús y lo recibamos en nuestros corazones como salvador personal. De acuerdo al versículo trece, cuando aceptamos a Jesús entramos a formar parte de la familia de Dios. Nos convertimos en Hijos de Dios y herederos de la salvación.
Leamos Romanos 8:14-17 
¿Cuáles beneficios inmediatos recibimos ya como hijos de Dios?
Enumérelos: 
1______________________ 4______________________ 
2______________________ 5______________________ 
3______________________ 6______________________
¿Es importante ser hijo de Dios? 
En este momento ¿te consideras una criatura de Dios o un hijo de Dios? Reflexiona profundamente. Piensa que Dios está aquí con nosotros y su único deseo es bendecirnos. Como criaturas solo recibimos los beneficios naturales que Dios provee al mundo de manera general (sol, lluvia, oxígeno, aire fresco, plantas que producen alimentos, etc.), pero nada de esto implica la salvación. Como hijos nos convertimos en herederos de la salvación y nos beneficiamos con un cambió total de nuestras vidas y circunstancias.

Dios mismo reafirma nuestra posición de hijos: "Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es" (I Juan 3:2). ¡A esto se le llama bendición!

Fuentes:

www.aleluya.com

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